Archives for the month of: julio, 2008

Es este silencio. No oigo nada. Este silencio me ciega, me ensordece. Este horrible silencio me viola. Odio el silencio. Odio este silencio. Desde que imagino la habitación con este silencio… desde que lo imagino… lloro… Tu sigues aquí. Lo sé. Sigues. Pero queda poco para el silencio. Y cuando llegue yo no seré yo. Seré la sombra de mi. Seré sombra sorda. Porque no quiero oír nada salvo tus pasos. Y no sé como decírtelo. Por eso ya estoy en silencio. Veo como le hablas y… lloro… lloro pensando en ese silencio… en mi sombra…. pensando que dentro de poco te marchas…. lloro.

Esta mañana me resbalé en la ducha, caí de golpe, caí sin pensar, y me levanté igual… sin pensar… sin pensar no hay dolor…. 

 

sin pensar no hay casi nada… 

y la nada es como decía ese viejo cuento…

Viéndome en su espejo me doy cuenta de que me he vuelto alguien frío. Nunca quise acabar así. De verdad que no. Pero ahora ignoro sus sentimientos. Me guío por instinto. La miré ayer y la besé con palabras, ella tan alegre no imaginaba que hoy, para mi, simplemente no existe. Mañana volveré a mimar sus sentidos. Pasado, ¿quién sabe?.

 

Lo peor de todo es que no quiero ser así. Pero no me encuentro remedio; os he cogido miedo. Demasiado respeto como para volver a querer a alguien un día. Porque para querer a alguien, no basta con decirlo mil veces antes de hacer el amor, también hay que sentir lo que se dice. Y eso, hoy por hoy, lo tengo muy olvidado.

A veces el norte está en el sur. Días contrarios. Días que no esperas nada. Me levanté hoy deseando borrar esas palabras de anoche. Deseando borrar sus lágrimas de mi cabeza. Borrar las mías. Pero son lágrimas que caen, y caen para empapar la vida.

 

-Te echaré de menos.

 

Y estos días contrarios me apunto para no olvidar que aunque el norte a veces esté en el sur, lo más importante es que el norte es el norte. Y hacia él me dirijo. No llores.

Aquí al margen del camino que debo seguir no se está tan mal…

ver como se mueve todo a tu alrededor mientras observas callado no esta tan mal. No sé… quiero hacer tanto que no hago nada. Te miro por la mañana, al mediodía, de noche, y siempre pienso lo mismo.

 

-Qué lástima.

 

Me miras tu con tus ojos impasibles. Fríos estos días. Con tanto escondido en ellos. Esos ojos perforan mi alma. Me revientan el alma. Desangran mi alma. Y no soy capaz de pensar en otra cosa. Veo como caminas hacia todos esos lados. Te noto tan desorientada. Perdida. Y no puedo hacer nada. Porque estoy aquí a tu margen. Y solo me dejas mirarte. 

 

Aquí callado, al margen del camino no se está tan mal.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.